El poder del agradecimiento
- pesarita

- 27 oct 2025
- 2 Min. de lectura
Agradecer transforma. No porque cambie lo que vivimos, sino porque cambia la forma en que lo miramos.

Este mes quiero detenerme un momento y simplemente dar gracias. Agradezco profundamente a mi cuerpo: por acompañarme, sostenerme y adaptarse a mi ritmo —a veces frenético, otras veces pausado—, por avisarme cuándo es momento de moverme y cuándo de descansar. Es mi templo, mi vehículo, mi casa. Un reflejo de todo lo que soy y de todo lo que puedo llegar a ser.
Agradezco mi jardín, ese pequeño refugio verde que me conecta con la naturaleza, con los ciclos, con la vida que florece sin prisa. Cada planta, cada flor, cada hoja me recuerda que todo tiene su tiempo, que hay un ritmo natural que sostiene el universo y que yo también formo parte de él.
Agradezco vivir en un país donde puedo elegir qué comer, donde tengo la libertad de nutrirme con conciencia, desde el respeto y el amor por mí misma. Poder elegir cómo alimentarme es una forma de honrar la vida y agradecer lo que la tierra ofrece. Y sobre todo, agradezco cada experiencia que me ha tocado vivir. Las buenas y las difíciles. Porque sin ellas no sería quien soy hoy. Cada paso, cada caída, cada aprendizaje me ha traído hasta aquí, a esta versión más despierta, más compasiva, más real.
En los Yoga Sutras de Patañjali, uno de los principios del camino espiritual es Santosha, el contentamiento. No se trata de conformarse, sino de cultivar una gratitud profunda por lo que ya es, por lo que tenemos, por el simple hecho de estar vivos. Cuando agradecemos, nos alineamos con esa energía del contentamiento. Dejamos de buscar afuera lo que solo se encuentra dentro.
Muchas veces se nos olvida que estamos rodeados de cosas por las cuales agradecer: dormir en una cama limpia, tener manos para preparar alimentos a quienes amamos, tener una piel sana, tener salud, tener un auto para movilizarnos, o la capacidad de tomar el transporte público para ir a nuestro trabajo. Tener ojos para leer y aprender cosas nuevas. Crea el hábito de agradecer una cosita nueva cada día, y verás cómo tu forma de ver la vida se embellece.
También en el Bhagavad Gita, Krishna enseña que la paz llega cuando actuamos sin apego a los resultados, cuando confiamos en el orden de la vida y agradecemos incluso aquello que no entendemos todavía. Esa confianza es, en sí misma, una forma de gratitud.
Hoy elijo agradecer. No desde la obligación, sino desde la presencia. Porque cuando agradezco, me reconcilio con la vida… y todo, incluso lo más simple, se vuelve un regalo.
Y tú, ¿por qué te sientes agradecida hoy?



Comentarios